lunes, marzo 04, 2013

La curiosa historia de Jeremy Bentham

En Febrero de de 1748 nacía un pequeño bebe, que con el paso de los años, se acabaría convirtiendo en uno de los filósofos más importantes, su nombre, Jeremy Bentham.

Si Bentham es recordado por algo es, sobre todo, por ser el padre fundador del sistema ético del utilitarismo. Según este sistema lo que importa en una decisión ética son las consecuencias, hay que actuar de tal manera que el resultado de nuestras acciones maximice la felicidad en el mundo. El sistema, claro está, no está exento de dificultades y críticas, pero no es en eso en lo que me voy a centrar. Me voy a centrar en la decisión que tomó Jeremy Bentham poco antes del seis de junio de 1832, fecha en la que falleció. Por esas fechas, el bueno de Bentham, tomó una decisión cuando menos peculiar, decidió que tras su muerte fuera disecado y exhibido(1).

Y por difícil que sea de creer, Jeremy Bentham está disecado y se exhibe dentro de una cabina de madera. Dicha cabina se encuentra ubicada, ni más ni menos, que en el claustro que da al sur dentro del edificio principal del UCL (University College London)(1).

Según parece Bentham pensaba que solo había dos formas de servir a la humanidad tras la muerte, una de ellas era donando el cuerpo a la ciencia, la otra, disencadose y exhibiendose en algún lugar público, sirviendo así de inspiración a las generaciones futuras(2). Parece que de ego no iba precisamente escaso. Cierto es que solemos crear estatuas que nos permiten recordar a alguien importante, al mismo tiempo utilizamos dichos monumentos como una forma de motivación para los que vengan detrás, pero eso es algo que eligen los que te sobreviven, rara vez, es el que va a morir quien así lo elige. Aparte del caso de Jeremy Bentham, no conozco ningún otro caso de algún pensador influyente que haya tenído semejante idea.

Durante el proceso para conservar el cuerpo de Bentham no todo fue como se esperaba. La peor parte se la llevó la cabeza, la cual quedó en un estado bastante deteriorado. Tal es así, que resultaba incluso desagradable encontrarse con el autoicono de Bentham(3). Así pues, para subsanar el problema, se realizó una replica de cera de la cabeza de Bentham. Una vez la replica estuvo lista se sustituyó la cabeza original por la réplica, el resultado, es que el autoicono de Bentham está formado por su cuerpo y una réplica de su cabeza. Actualmente la cabeza original se encuentra guardada, pero como se puede apreciar en la foto de la cabina expuesta más arriba, hubo un tiempo donde la cabeza original se mostraba en una bandeja de plata, a los pies del icono(2).

Pero el cúmulo de curiosidades no acaba aquí. La forma en la que está dispuesto el autoicono sigue las instrucciones exactas que el propio Bentham dejó por escrito en su propio testamento(4). En dicho testamento también expreso su voluntad de que sus amigos y discípulos se reunieran una vez al año para conmemorarle y que en dicha ocasión sacaran el icono.

Por otro lado hay muchas anécdotas y leyendas relacionadas con el autoicono de Bentham. Por ejemplo, se cuenta que un grupo de estudiantes robaron la cabeza original y ni cortos ni perezosos se pusieron a jugar al futbol, usando como balón la cabeza del desaparecido filósofo. En esta ocasión la historia es falsa, de haber sido cierta, la cabeza estaría en un estado mucho peor de lo que en realidad se encuentra. Otra anécdota, y en esta ocasión parece ser cierta, es que según cuentan(1),(2), cada vez que se reúne el consejo de gobierno del colegio, llevan de forma ceremoniosa a “Bentham” a dicha reunión, y en las actas de dicho consejo figura que Bentham “está presente pero no vota”. Cuando uno descubre este tipo de historias no puede dejar de pensar lo peculiares y extraños que somos los seres humanos.

Para saber más:
(1) - Autoicono de Jeremy Bentham
(2) - Justicia. ¿Hacemos lo que debemos? De Michael J. Sandel
(3) - Bentham project blog
(4) - Extract from Bentham’s Will
4

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