lunes, febrero 04, 2013

Divertirse hasta morir

Interesante ensayo de Neil Postman donde sostiene que la televisión está afectando de forma dañina al discurso público. Según Postman el medio que se usa para difundir un mensaje no es inocuo, dicho de otra manera, la verdad se puede expresar de distintas formas pero no todas ellas son igual de eficaces.

Postman empieza haciendo hincapié en que la versión profética que se está cumpliendo es la de Huxley y no la de Orwell. La televisión entretiene hasta tal punto que todo lo convierte en un entretenimiento, en un pasatiempo, lo trivializa todo y los espectadores acabamos adoptando la forma del discurso televisivo, cuya característica principal es la ausencia de contexto.
El contexto es importante. Por usar el ejemplo que usa Postman en el libro, si alguien afirma “prefiero las naranjas a las peras” y luego afirma “prefiero las peras a las naranjas” ¿se está contradiciendo? La respuesta depende del contexto. Por ejemplo, si la primera afirmación se hace en un contexto en el que se está hablando de comida y la segunda se realiza en un contexto en el que se está hablando de las figuras que decoran el papel de las paredes de la habitación, entonces, no hay contradicción, por otro lado, si el contexto fuera el mismo entonces si que habría contradicción. La televisión, al eliminar el contexto, hace que se pueda caer en contradicciones sin que nos demos cuenta.

Pensemos en los servicios de noticias, las noticias se suceden unas tras otras, se dedican a penas 29 segundos a cada una de ellas, el contexto está completamente ausente, se pasa de una noticia a otra como si tal cosa. Sin contexto, no puede haber reflexión, además la rápida sucesión de las noticias hace que todas ellas se trivialicen, ya que el espectador apenas le dedica los escasos segundos que salen en pantalla para pensar en ellas, a esto hay que añadir que después de una noticia sobre un desastre natural, o una noticia de relevancia política, le puede seguir inmediatamente la noticia del gol que marcó un jugador en el partido de ayer, de esta forma se trivializa la información. La televisión quita el contexto, trivializa las noticias, y lo reduce todo a espectáculo y entretenimiento, la rápida sucesión de noticias nos empuja a no valorarlas, es como si constantemente se nos dijera, “olvídate de esto que ahora viene esto otro”.

El libro es interesante porque realiza una tremenda crítica de nuestra sociedad mediatizada, y de cómo esta mediatización, afecta al discurso público, La televisión nos empuja a entretenernos y no pensar, de ahí el título del libro “Divertirse hasta morir”.

El libro es recomendable, pero tiene una pega, y es que es algo “antiguo”, ya que está escrito antes del imparable auge de Internet, no estaría de más encontrar un ensayo de cómo Internet está también afectando al discurso público.

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