martes, enero 22, 2013

What money can't buy

La pregunta que se plaenta Michael J. Sandel en este ensayo es, ¿cuáles son los límites morales de los mercados? En las últimas décadas es cada vez más común ver la mercantilización de bienes, servicios, etc. que antes no lo estaban. Aunque Sandel se centra en Estados Unidos lo cierto es que las cuestiones que plantea tienen aplicación casi global. ¿Deberíamos dejar que el mecanismo de mercado rija en todas las transacciones humanas? Para Sandel la respuesta es no. Una cosa es tener una economía de mercado y otra muy distinta vivir en una sociedad de mercado.

Tampoco hay que llevarse a engaño, el libro no es un alegato contra los mercados. Sandel reconoce que a veces el mecanismo de mercado puede ser la mejor forma de distribuir un bien o un servicio, ahora bien, de ahí no se sigue que siempre lo sea. Lo que Sandel propone es que se examine cada caso y que decidamos si es conveniente o no aceptar que la transacción que se esté examinando deba seguir los mecanismos de mercado.

El libro está lleno de ejemplos, algunos más convincentes que otros, en los que Sandel concluye que adoptar un mecanismo de mercado es contraproducente en muchas situaciones, la cuestión es ¿por qué lo es? Para Sandel el mecanismo de mercado no es inocuo, sino que a veces puede conllevar un desplazamiento o debilitamiento de reglas morales ampliamente extendidas en la sociedad, si esto es así, entonces, la cuestión de fondo es ¿es contraproducente que se produzca ese desplazamiento o debilitamiento de esas reglas morales?

Un breve ejemplo que usa el propio Sandel. En una guardería de Israel se producían ciertos retrasos de los padres a la hora de recoger a sus hijos, esto conllevaba que los profesores tuvieran que permanecer más tiempo del estipulado en su jornada laboral. Los padres que llegaban tarde se disculpaban por el retraso y mostraban cierto pesar moral porque su retraso estaba causando daño o molestia a los profesores. Para intentar disminuir el número de retrasos la guardería ideo poner en marcha multas económicas. A los padres que llegarán tarde se multaría con una cantidad de dinero, ¿el resultado? El número de retrasos aumento. Los padres se tomaron la multa como el derecho a pagar por llegar tarde. Donde antes había menos retrasos y cierta responsabilidad moral de los padres para no llegar tarde, ahora hay un incremento de los retrasos y la desaparición de esa responsabilidad moral. Al introducir el mecanismo de mercado la norma o regla moral de que llegar tarde está mal ya que estás causando un perjuicio al que espera ha desaparecido.

El libro es interesante y fácil de leer, muy recomendable, sobre todo dado los tiempos que corren.

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